¿Cómo se diagnostica la diabetes?

Después del paréntesis navideño, vuelvo a estar con vosotros con energias renovadas. Espero que hayáis pasado unos días agradables y que os hayáis tratado bien durante estas fiestas.

Vamos a ver en ésta y en las entradas siguientes una serie de cuestiones relacionadas con las cifras: criterios de diagnóstico de diabetes y cifras de normoglucemia, hiperglucemia e hipoglucemia. También hablaremos más en profundidad de las hiper e hipoglucemias.

Con frecuencia me preguntan en la consulta cuáles son las cifras “normales” de glucosa en sangre.

Estas cifras varían si ya hay un diagnóstico de diabetes o no. Quiero decir que las personas que no tiene diabetes tienen cifras por debajo de éstas que más abajo os comento,  pero cuando se tiene ya el diagnostico las cifras “normales” o mejor, los llamados “objetivos de control” se ajustan individualmente.

Lo primero que quiero decir es que el diagnóstico de diabetes, como de cualquier otra enfermedad, debe estar hecho por un médico.

Cuando la glucosa está alta en sangre, es frecuente que se produzcan una serie de síntomas que son muy característicos de este problema, y que pueden alertarnos ante la posibilidad de que la diabetes esté presente.

Son los siguientes:

  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia, también llamada poliuria.
  • Tener mucha sed: polidipsia.
  • Tener mucha hambre: polifagia.
  • También suele aparecer debilidadpérdida de peso y molestias digestivas.

No obstante, la diabetes mellitus tipo 2 puede no presentar síntomas durante años y diagnosticarse por un análisis de forma casual. Para confirmar el diagnóstico se deberán realizar analíticas de sangre.

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Existen actualmente cuatro formas de diagnosticar la diabetes mellitus mediante analítica de sangre: 

  • La aparición de síntomas descritos antes y una analítica con niveles de glucosa iguales o mayores a 200 mg/dl.
  • Una analítica en ayunas de al menos ocho horas antes de la extracción que detecta niveles de glucosa en sangre iguales o superiores a 126 mg/dl.
  • Realizando un test de sobrecarga oral, consistente en tomar 75 g de glucosa diluida en agua y permanecer en reposo durante las dos horas siguientes. A continuación, se miden las cifras de glucosa y se comparan con las tomadas antes de la prueba. Unas cifras iguales o superiores a 200 mg/dl confirmarían el diagnóstico de diabetes.
  • Mediante una analítica especial que nos dice cómo han estado los niveles de glucosa en la sangre en los últimos 3 meses que se llama Hemoglobina glicosilada, y que si es igual o superior a 6,5% el diagnóstico de diabetes está establecido.

Si vuestro médico sospecha que podéis tener diabetes, seguramente os pedirá una de estas cuatro pruebas, que le servirá para decidir.

En semanas siguientes seguiremos hablando de cifras.

Y tú ¿Qué opinas? Me encantará saberlo. Escríbelo más abajo o en hablamosdediabetestipo2@gmail.com.

Muchos saludos.

FELICES NAVIDADES

Hoy víspera de Nochebuena os voy a dejar un enlace del blog de unas compañeras de Salamanca. ¡¡¡Información de la buena!!! 

Este blog lo hacen las residentes de Enfermería Familiar y Comunitaria de Salamanca, que se convertirán después de dos años de formación en enfermeras especialistas. Como podéis leer en mi perfil yo tutorizo en mi ciudad a enfermeras en formación de esa especialidad. La enfermería especializada busca la excelencia en el desempeño de nuestra profesión, y estas compañeras con su decisión y buen hacer han puesto en marcha, hace ya un tiempo, este proyecto que cuenta con el aval de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria y de la Gerencia de Atención Primaria de Salamanca. 

Este articulo titulado “Navidades y Diabetes bajo control” es estupendo. 

Yo me tomaré unas pequeñas vacaciones hasta después de Reyes y después seguiré publicando posts.

Os deseo que paséis unos muy felices días. 

Y este es el enlace:

https://udsalamancaeir.wordpress.com/category/actualidad

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Muchos saludos.

Ejercicio y deporte

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La semana pasada hablábamos de ejercicio y de vida sedentaria. 

Esta semana vamos a hacer algunas consideraciones algo más específicas para las personas con diabetes tipo 2.

El ejercicio es parte del tratamiento de la diabetes. Si para todas las personas es conveniente la práctica regular de actividad física, es especialmente importante para aquellas que tienen diabetes. 

Cuando hablo aquí de ejercicio me refiero a algo más que salir a pasear cada día un rato, o como decíamos, hacer algún estiramiento por las mañanas. El ejercicio que recomiendan las guías es de esta manera: 

150 minutos semanales, desarrollados en 3 a 5 sesiones semanales, de actividad aeróbica moderada a vigorosa, repartidas en al menos 3 días/semana, con no más de 2 días consecutivos sin actividad. Para hacerlo más fácil, se pueden dividir los 30 minutos en varias sesiones. Por ejemplo, puede caminar rápidamente durante 10 minutos tres veces al día, una vez después de cada comida. 

El mejor momento de realizar el ejercicio es siempre a la misma hora y sobre todo en el transcurso de la media mañana.

Como el ejercicio tiene una acción directa sobre la glucemia en sangre, se hace necesario consultar con vuestros médicos y enfermeros qué tipo y de qué intensidad se puede realizar. No tiene la misma indicación de actividad una persona que controla su diabetes solo con dieta, que aquella que toma algún fármaco oral, o esa otra que se inyecta insulina. 

Es importante asegurar que no aparezcan hipoglucemias, sobre todo en aquellas personas que usan insulina o determinados fármacos orales, durante la práctica de actividad física. (Hablaremos de este tema más adelante),

En todos los casos:

  • Antes de iniciar una sesión de ejercicio, hacer un calentamiento de 10-15 minutos y terminar con otros 10-15 minutos de ejercicios de flexibilidad y relajación muscular.
  • Tener cerca una fuente de administración de hidratos de carbono, en algunos casos con bebidas azucaradas para que su absorción sea más rápida para el caso de que notemos una bajada de azúcar.
  • Consumir líquidos antes, durante y después del ejercicio.
  • Cuidar adecuadamente los pies con uso de calzado apropiado y calcetines de algodón, revisándose diariamente y al finalizar el ejercicio. 
  • Realizar el ejercicio acompañado y evitar sitios solitarios y alejados.
  • Evitar realizar ejercicio en condiciones de frío o calor extremos.
  • Si hay descompensación esperar a estar nuevamente en control, porque puede deteriorar la situación metabólica.
  • Si se inyecta insulina será necesario en algunas ocasiones tomar un suplemento de hidratos de carbono antes de la práctica deportiva, y evitar inyectar la insulina en las áreas que vayan a ser requeridas para realizar el ejercicio.
  • Si se notan síntomas de bajada de azúcar (temblor, palpitaciones, mareo…) parar la actividad física, sentarse y tomar hidratos de carbono.

Vuelvo a insistir en comentar con vuestros profesionales de referencia este tema, ya que es muy importante la práctica de ejercicio para un adecuado control diabético. Ellos os informaran de todo lo que necesitáis saber para realizar una actividad saludable y segura.

Y tú ¿Qué opinas? Me encantará saberlo. Escríbelo más abajo o en hablamosdediabetestipo2@gmail.com.

Muchos saludos.

Feliz en mi sillón

 El sedentarismo se considera un factor de riesgo cardiovascular. No es exactamente lo mismo inactividad física y sedentarismo. Por ejemplo, una persona puede cumplir las recomendaciones sobre actividad física generales, es decir, realizar al menos 30 minutos de actividad física de intensidad moderada todos los días o la mayoría de los días.  Sin embargo, puede estar sometido a los efectos adversos de largos periodos de conducta sedentaria si, por ejemplo, permanece sentado muchas horas en su trabajo.

Hoy hablaremos de estar varias horas sentados sin movernos.

La Encuesta Nacional de Salud de España 2017 (ENSE 2017), realizada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social con la colaboración del Instituto Nacional de Estadística, recoge información sanitaria relativa a la población residente en España en 23.860 hogares. Es una investigación de periodicidad quinquenal que permite conocer numerosos aspectos de la salud de los ciudadanos a nivel nacional y autonómico

Según los resultados de la ENSE 2017, en España, más de un tercio (38,3%) de la población de 15 y más años, estudiante, trabajadora o dedicada a labores del hogar permanece sentada la mayor parte de su jornada; otro 40,8% la pasa de pie, sin realizar grandes desplazamientos o esfuerzos. Ambos grupos suponen casi el 80% (79%) de la población estudiada. Hombres y mujeres pasan el día predominantemente sentados en proporciones similares (38,7% y 37,9% respectivamente). Los grupos de edad más jóvenes y los mayores son los que con mayor frecuencia están sentados en su trabajo o actividad principal.

¿Pero qué podemos hacer para combatir este estilo de vida sedentario?

Además de programar una actividad física regular, hay pequeños trucos que pueden ayudarnos el resto del día:

  • Hacer algún estiramiento nada más levantarnos.
  • Subir y bajar escaleras si vivimos en un piso.
  • Bajarse una parada antes si vamos en transporte público.
  • Salir a pasear con tu mascota.
  • Si trabajas sentado, intenta de vez en cuando levantarte y dar un pequeño paseo, no es necesario mucho tiempo, 2 o 3 minutos es suficiente.
  • Si eres estudiante, cuando estés en clase aprovecha el tiempo entre clase y clase para levantarte y caminar, si puede ser por el pasillo, sino por lo menos cambiar de postura y hacer algún pequeño estiramiento. En casa interrumpe periódicamente el estudio y camina.
  • Reparte las labores del hogar de manera que alternes periodos de descanso y de actividad. Puede parecer raro pero es más adecuado dejar alguna labor para por la tarde en lugar de pasar toda la tarde leyendo o en el televisor. O sal a pasear.
  • Aprovecha el tiempo frente al televisor para usar la bicicleta estática.
  • Busca un vídeo en internet con algunos ejercicios suaves, tipo yoga o estiramientos.

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Muchos saludos.

Moverse o no moverse

Como te decía en uno de las primeras entradas las-cuatro-caras-del-cuidado, es fundamental para el control adecuado de la diabetes que las personas que la padecen incluyan en su día a día la actividad física.

Son claramente conocidas las ventajas y los beneficios que la práctica del ejercicio físico tiene en la salud y la calidad de vida de todas las personas, y cómo el sedentarismo está asociado a la aparición de numerosas enfermedades crónicas. Existen evidencias que relacionan ejercicio físico y factores de riesgo cardiovascular y en ellos se muestra cómo una actividad física regular disminuye el riesgo de padecer determinados problemas crónicos de salud. En cuanto a la diabetes, los estudios disponibles sugieren que los sujetos que son más activos consiguen una reducción del riesgo de padecer diabetes tipo 2 entre 35-50%. Además, aquellos que son capaces de realizar más cantidad de actividad física reducen todavía más este riesgo. Entre los sujetos que tienen alto riesgo de padecer diabetes tipo 2 (sobrepeso/obesidad, hipertensión, historia familiar) la actividad física puede reducir el riesgo hasta un 60%.

El ejercicio físico ejerce sus efectos saludables actuando sobre distintos puntos del organismo.  Uno de los cambios se produce en los propios protagonistas del movimiento, como son los músculos, las articulaciones y los huesos.

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El ejercicio habitual aumenta la flexibilidad, la velocidad y la fuerza de contracción muscular, consigue que las fibras musculares aumenten en grosor y en número, mejoren en su capacidad para aprovechar la energía, y aumenten su vascularización para favorecer el aporte de los nutrientes y el oxígeno.

Asimismo mejora los movimientos de las articulaciones.

Respecto a los huesos, el ejercicio físico favorece el depósito de calcio, lo que constituye una de las armas más eficaces para prevenir la osteoporosis.

Hay un músculo que siempre hace ejercicio cuando nos movemos: el corazón. El ejercicio físico habitual produce una adaptación beneficiosa tanto en la anatomía como en la función del corazón, de las arterias y de los pulmones. El ejercicio físico aumenta la capacidad de las arterias para conducir la sangre, por eso mejora la presión arterial y previene o trata los problemas vasculares. Además también actúa positivamente sobre la elasticidad y la contractilidad cardiacas y por eso se usa en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca.

También aumenta y mejora la función respiratoria y ayuda a subir el colesterol “bueno”.

Sobre la glucemia, actúa en dos niveles fundamentales: por una parte, el ejercicio físico favorece el consumo de glucosa por el músculo; por otra, es la única medida no farmacológica capaz de reducir la resistencia del músculo a la acción de la insulina.

A todo ello se suman los indudables beneficios psicológicos que la práctica del ejercicio físico implica y que puede contribuir a mejorar el cumplimiento terapéutico en determinadas patologías crónicas, lo que contribuye globalmente a una mejora en la calidad de vida de estas personas.

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¡Espero que estas cosas que te cuento te ayuden a decidirte a empezar a moverte! Habla con tu médico o enfermera para que adapten el ejercicio a tu caso particular y anímate. Seguiremos ahora unos días hablando de este tema, por la importancia que tiene no solo para las personas con diabetes, sino una vez más para todos.

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Muchos saludos.

Grasas

Las grasas es el tercer gran grupo de macronutrientes. Son una reserva de energía, de hecho son más del doble de calóricas que las proteínas y los hidratos. Se caracterizan por su capacidad saciante y la lentitud de su digestión. Muchas vitaminas van disueltas en las grasas. También participan en la formación de hormonas y forman parte de la membrana celular. Aportan lo que se denomina ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) que es preciso suplementarlos porque el organismo no los puede sintetizar.

Deben sus características a los tipos de ácidos grasos que lleven en su composición. En general los aceites están compuestos por ácidos grasos insaturados, que les permiten ser líquidos a temperatura ambiente. Son de origen vegetal. Los ácidos grasos saturados forman grasas sólidas a temperatura ambiente, y son generalmente de origen animal, aunque alguna excepción como el aceite de coco que aunque es de origen vegetal su composición es de un 90% de ácidos grasos saturados.

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Como decía arriba las grasas tiene diferentes e importantes funciones en el organismo, entonces ¿porque tienen tan mala fama?

Hay dos temas acerca de los que hay que hablar cuando nos referimos a las grasas. Uno es su alto contenido calórico. Para que os hagáis a la idea, una botella de aceite tiene ella solita 9000 calorías. Asombroso, ¿verdad? Es por eso que siempre se insiste en cuidar las cantidades de grasas en la dieta, para controlar su poder energético. Aunque hay que matizar un poco esta afirmación. No hay que pensar en las grasas como un nutriente peligroso o a eliminar. Deben formar parte de una alimentación equilibrada, pero atendiendo más al tipo de grasa que se ingiere que a su cantidad total.

Según la Organización Mundial de la Salud, la distribución porcentual de los macronutrientes en la dieta equilibrada es la siguiente:

50-55 % de carbohidratos.
30-35 % de grasas (15-20 % monoinsaturadas, fundamentalmente aceite de oliva).
10-15 % de proteínas.

Las personas con diabetes deben mantener la proporción de hidratos de carbono en el 50% y la de proteína en el 15%.

El otro tema es el relacionado con el colesterol. Las grasas vegetales no tienen colesterol o en menor cantidad que las grasas de origen animal, aunque el aceite de coco y el de palma por su altísimo contenido en acidos grasos saturados son ricos en colesterol. También la manteca, el tocino, las vísceras, los embutidos… Y por supuesto toda la comida procesada por el uso industrial del aceite de palma.

Es por esto que se recomiendan los aceites vegetales en el uso diario. El de girasol, el de maíz y por supuesto el aceite de oliva. Ninguno de ellos tiene colesterol, pero el aceite de oliva tiene mayor cantidad de vitaminas y ácidos grasos de tipo “omega”. Relacionado con este punto está el tema de las grasas “trans”. Son aceites que se les somete a un proceso que les solidifica (y así aparecen las margarinas). En general son consideradas como no saludables y diversas sociedades científicas, como por ejemplo la Asociación Americana de Diabetes (ADA) las clasifica como poco adecuadas, por su capacidad para aumentar el colesterol y sus efectos negativos sobre el sistema cardiovascular.

¡Así que lo mejor será usar ese aceite de oliva tan rico y tan nuestro!

Y tú ¿Qué opinas? Me encantará saberlo. . Escríbelo más abajo o en hablamosdediabetestipo2@gmail.com.

Muchos saludos

Además del páncreas

Como ya os avisé en la anterior entrada, el aumento de la glucosa en sangre es un fenómeno complejo en el que se ven implicados más órganos del cuerpo que sólo el páncreas.

Está, efectivamente, ese órgano que según algunos autores tiene forma de pera plana y se sitúa en la parte superior del abdomen. En él se fabrica la insulina y otra hormona que se llama glucagón. Juntas, estas dos hormonas, trabajan para mantener el nivel adecuado de glucosa en la sangre.

Pero hay más.

Están los músculos que son capaces de capturar la glucosa de la sangre y almacenarla.

También influye el hígado porque es capaz de producir glucosa, como producto de su funcionamiento normal, cuando detecta “hambre” en las células.

Existen unas sustancias que se liberan en el intestino y son las responsables de la liberación de la insulina cuando comemos.

La grasa corporal, tiene un papel en este tema muy importante: informa al cerebro a través de unos “mensajeros” hormonales del estado de las reservas de energía influyendo en la aparición del apetito. Además, es capaz de modificar la sensibilidad a la insulina, no sólo en el propio tejido graso, sino también en el sistema muscular o en el hígado, siendo responsable en muchos casos de la llamada resistencia a la insulina.

Otro protagonista en esta historia es el riñón porque es el encargado de recuperar o no la glucosa cuando produce la orina.

Y por último está el cerebro, ya que es allá arriba donde se regula todo y en especial el control del apetito. Parece ser que en presencia de obesidad y diabetes este control es anómalo.

Así que como veis la diabetes es un tema complejo con muchas caras. Pero esta complejidad también ha ayudado a que la forma de manejar y tratar este problema pueda hacerse desde muchos frentes, con resultados muy buenos. Pero de eso hablaremos en otras entradas.

Espero vuestros comentarios en hablamosdediabetestipo2@gmail.com.

Qué es la diabetes

¿A qué nos referimos cuando hablamos de diabetes?

 Siempre hemos oído que la diabetes tiene que ver con el “azúcar”. Sin embargo es un problema de salud algo más complejo

 Es un trastorno  o mejor dicho un conjunto de trastornos, (como dice la Guía de diabetes de  la Sociedad de Médicos de Familia de Atención Primaria) que tienen en común un aumento de los niveles de glucosa (que no es exactamente sinónimo de azúcar) en sangre, por problemas en la secreción o en la acción de la insulina.

La insulina es la responsable de que la glucosa que está circulando llegue a ser el combustible de las células, su alimento. Un ejemplo clásico es comparar la insulina con una llave que abre  la cerradura de la célula para que pueda entrar esa glucosa

A veces la cantidad de insulina no es suficiente –hay pocas llaves- otras veces la cerradura está deteriorada y no permite ser abierta.

La diabetes tipo 2 (DM2) es la más frecuente de todas las formas de presentación de la enfermedad (alrededor de un 90% de los casos de diabetes son de este tipo).Aquí se produce un aumento de la glucosa en sangre por una deficiente acción de la insulina unida a una disminución progresiva de la cantidad de insulina producida.

Pero ahora se sabe también que hay otras partes del organismo implicadas en la regulación de la glucemia (es decir de la cantidad de glucosa en sangre).

El páncreas que es donde se fabrica la insulina y otras sustancias, pero también el intestino delgado, los músculos, la grasa, el hígado los riñones e incluso nuestro cerebro… (En otra entrada hablaremos de ello).

Si tienes algún comentario puedes escribirlo más abajo o dirigirte al correo hablamosdediabetestipo2@gmail.com. Estaré encantada de contestarte.